Museum of Fetishized Identities, 1999-2002
Excerpt from “El Corrido Del Eterno Retorno” by Guillermo Gómez-Peña:
Mi trabajo artistico en el accidentado terreno del performance comenzó a cobrar forma, sentido y peso de mi nueva condición de “emigrante indeseable.” Los gabachos me pusieron extraños apodos como greaser, wetback, beaner y meskin. Decsonocía sus connotaciones. La siniestra policía losangelina me imprimío a golpes mi nueva identidad. Hice flota. La colaboracíon artística para mí fue un acto de supervivencia elemental. Porque el dolor y la solded cultural se sienten menos en flota. El racismo también. El performance fue mi salvación; mi manera muy personal de responder, de luchar, de militar, de afirmarme, de delinearme un espacio de libertad y diginidad en medio de la desolación cultural anglosajona; de crearme una comunidad de almas afines. Mi communidad era, y lo sigue siendo, una tribu de outcasts, marginados, nómados, desterrados, pochos e híbridos. Los llamo cariñosamente “los vatos intersticiales.”